Una vez que hayas dado un paso hacia adelante con fe, nunca mires atrás o comiences a lamentarte por lo que has dejado en el pasado. Simplemente concibe el futuro más maravilloso y contémplalo realizarse.
Cuando das un paso adelante y luego te preguntas si has hecho bien, y te permites dudar y temer, las cosas empiezan a abrumarte y te encuentras agobiado por el peso de tu decisión. De manera que relájate, libérate del pasado y avanza con el corazón colmado de amor y gratitud.